domingo, 14 de noviembre de 2010

Renacer 7 | Año 2 | Noviembre 2010 | Testimonios

DE LA DERROTA AL SERVICIO

Cuando vi a que estado había llegado, llorando dije: tengo que pedir ayuda, algo tiene que haber, busqué en la guía telefónica y encontré A.A....muy nerviosa llamé pidiendo ayuda para otra persona, me daba vergüenza, no me contestaron, dije esta gente se pone en la guía y no atiende...me decaí, pero con cierto alivio de que no me atendieran porque estaba muy nerviosa, ya mis borracheras empezaban el viernes y terminaban en la madrugada del lunes, tenía que esperar hasta el jueves para recuperarme para la próxima fiesta, yo le decía “el procesito”. Me acompañaba mi amiga de copete, ella también estaba mal.

A la próxima semana más desesperada volví a llamar y me atendieron, me dijeron que me esperaban el lunes a las 18,30 en una reunión, quien me contestó era un amigo que me contó que se había recuperado y por eso fui, luego sería mi padrino.

Mi vida estuvo siempre rodeada por el alcohol, crecí en la bodega de mi madre, luego mi madre tuvo un restaurant, mi suegro tenía un restaurant, mi marido tenía un Bar y yo tenía un Bar nocturno.

Todo era con trago, a mi me admiraban por “mi cultura alcohólica”.

Yo tenía unos 8 años y me tomé un vino añejo donde una tía y me curé, canté, vomité.....mi mamy me atendió, fue una anécdota chistosa familiar.

Fue muy larga mi carrera alcohólica, al principio lo pasaba tan bien, era la reina del baile y del canto, yo no sabía de la enfermedad del alcoholismo, pero había atendido a muchos alcohólicos en la bodega de mi mamy, tenía que darles por la mañana temprano el vaso de vino en la boca por sus tiritones, pero yo creía que era un vicio, yo jamás llegaría a eso.

Fui a la reunión, estaba muy nerviosa, me dieron una bienvenida muy cariñosa y me dijeron que volviera, yo los observaba y en el minuto de silencio pensé ¿que estoy haciendo aquí? no sabía que iba a hacer, les dije si vengo el sábado es porque voy a seguir viniendo. Llegué a mi casa, cuestionando, desconfiando, pero había algo que me decía que si iba nuevamente algo iba a pasar. Quería tener fe, estaba inventando la Fe para lograr salir de ese infierno, mi problema era los días viernes, me paseaba nerviosa, bajé y rompí el timbre, me costó mucho, porque mi casa es muy alta, pero lo destruí, descolgué el teléfono y me aislé totalmente intranquila.

Y así, con mucho esfuerzo pude ir a reunión el sábado, cuando entré, me aplaudieron, me encantó y me quedé, lo que no sabía en ese momento es que desde ese día nunca más volvería a beber, pasaron 15 días y llevé a mi amiga de copete que también se quedó. Tenía 55 años.

Han pasado muchos años de ese día, vi la necesidad servidores, soy una mujer de servicio, me encanta ayudar y aquí estaba la oportunidad de mi vida, ayudar en lo que yo sé, en lo que yo soy experta, porque yo lo sufrí y ahora gracias a A.A se también como salir, me he comprometido con un servicio de tiempo completo, porque para mí aún es increíble haber dejado de beber.

Cuando asistí al Primer Congreso de RSG. En el año 2.000, vi la grandiosidad de A.A. y conocí el Texto Básico. Me di cuenta de su gran  estructura, no era solamente mi grupo, había muchos en Chile y en el mundo y pensé en formar grupos, porque nuestro grupo estaba grande y así con  varios compañeros emprendimos la formación de varios grupos, hemos formado también un Área, con la guía de Nuestro Poder Superior, falta mucho, seguiremos adelante mientras tengamos salud. He realizado  todos los servicios de  grupo y del Área, con todo el amor y la humildad que me pide la Comunidad, no ha sido fácil, pero sigo aprendiendo día a día

Han ido creciendo  las mujeres en A.A. y eso es reconfortante, pero me quedo con un sabor amargo cuando no se quedan , no saben que se están perdiendo su vida, su buena vida.

Hace más de 11 años que llegué a esta Comunidad y no me canso de decir lo maravillosa y mágica que es, tengo 2 hijas orgullosas de su madre...ahora.....y tengo 4 nietas preciosas que nunca me vieron borracha,  como son las cosas de la vida..antes cuando estaba en mi carrera alcohólica no me invitaban porque me iba a poner a cantar y ahora toda mi familia me admira. Tanto tiempo que perdí

Perdí todo económicamente, no estaba en mi sano juicio, Dios sabe por qué hace las cosas, encuentro una respuesta en un poema escrito por un compañero en nuestra literatura que me sobrecoge:

"Todo te lo quité, no para herirte, sino porque en mis brazos lo buscarás.
Todo lo que creíste perdido entre tus sueños infantiles, lo tengo en Mis moradas. Levántate. Mi mano te sostiene. ¡Ven a mi casa!".

El saborear la miel de la sobriedad me hace desear ser un mejor ser humano cada día. Puedo decir NO y sentirme bien. Sigamos unidos siendo la diferencia, la solución, no el problema.


Irene,
una agradecida

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